El gobierno de la felicidad
Si no me equivoco, la gran mayoría de la gente diría que uno de sus principales objetivos en la vida es ser feliz. Por otro lado, hay bastante evidencia que indica que una vez que se satisfacen las necesidades más básicas, la riqueza económica de las personas no influye en su felicidad en forma significativa.
Uno de los principales objetivos declarados de los gobernantes es la creación y distribución de la riqueza. Esto está muy bien para tratar de que todos tengan sus necesidades básicas satisfechas, pero después de eso parecería no estar alineado con el objetivo de “ser feliz”.
Si realmente nuestro objetivo es maximizar nuestra felicidad, ¿no deberíamos elegir a nuestros gobernantes para que nos ayuden a lograrlo?
¿Cómo sería la organización de un gobierno cuyo principal objetivo sea maximizar la felicidad de la población y optimizar su distribución? ¿Cuáles serían sus ministerios? ¿Qué perfil tendrían los candidatos? ¿Cómo serían las campañas electorales?
Foto: Cayusa




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En este blog quiero compartir algunas de las cosas que me pasan por la mente. Si tenés comentarios sobre lo que escribo, por favor agregalos al final del post correspondiente. También te podés subscribir para recibir email cuando escribo nuevos posts.



1 — bayiska
22/01/2009 06:57 pmEl dinero no da la felicidad.Y eso, por lo visto, se lo toman muy a pecho los gobernantes.Dirán ¿y para qué quieren ese dinero, entonces? Y eso, unido con el egoísmo adherido a la naturaleza humana, da lugar a unos gobernantes arrogantes, egocéntricos y que piensan que su pueblo es como un hormiguero. Grande, pero que se puede hacer callar de un solo pisotón.
Pan y circo, decían los romanos.Y nosotros seguimos igual.
2 — Agustin Costa
22/01/2009 08:10 pm¡Buenas preguntas Gerry! ¡Me hacen acordar a nuestras charlas durante las cenas en la oficina!
Alguien que se comenzó a hacer estas mismas preguntas es aparentemente el Gobierno de Bhutan, que lleva un indicador anual de algo así como la “Felicidad Interna Bruta” (o el PBI de la felicidad)…
Te paso el link…
http://en.wikipedia.org/wiki/Happiness_economics
http://en.wikipedia.org/wiki/Gross_National_Happiness
Creo que esto es importante dadas las preguntas que haces por el conocido enunciado de que “sólo se puede gestionar lo que se mide”.
Abrazo,
Agus
3 — Julio H de Maitland-Sin Acentos ni Enies
24/01/2009 02:24 amDistintos gobernantes tienen distintas motivaciones. Estas pueden ser la creacion de un pais independiente, la opresion de una minoria, la instalacion de una sociedad democratica, la limpieza etnica, el derrocamiento de quiequiera que este en el poder, la satisfaccion narcisista, o una combinacion de las posibilidades enumeradas en esta lista incompleta.
Se me ocurre que el deseo de llegar al gobierno y crear una sociedad mas feliz, y de trabajar para que la mayoria de la gente tenga sus necesidades basicas (y postbasicas) satisfechas, es un fenomeno relativamente poco frecuente. De hecho, si consideramos el Contrato Social, un gobierno que pueda facilitar este tipo de desarrollo, seria mas un sintoma de una sociedad integrada por individuos maduros, que no necesariamente espera que el gobierno maximice su felicidad. En este escenario, los ciudadanos alcanzan la felicidad por si mismos, a traves de sus relaciones familiares, amigos, negocios honestos y actividades profesionales y culturales. Resuelven sus conflictos a traves de mediaciones, comen buena comida y beben buen vino. Y al final del dia, se encuentran rebosantes de autorespeto.
El gobierno, que distribuya el correo, provea buena educacion publica, supervise la calidad de la atencion medica, proteja contra los delincuentes y se encuentre sujeto a la ley, como los ciudadanos que han delegado (en forma revocable) responsabilidades administrativas. Y que cuando termine su mandato se vaya y no vuelva mas.
Malparafraseando a JF Kennedy y R Reagan: ” No preguntes lo que el gobierno puede hacer por ti, sino como podemos ayudarnos entre nosotros y que el gobierno nos deje tranquilos, porque igual no nos va ayudar, excepto antes de la reeleccion”
4 — Santiago B.
25/01/2009 01:05 pmInteresante ejecicio intelectual…
Veo dos problemas: Por un lado, cómo sabe el gobierno qué hace felices a los ciudadanos??? Encuestas? No es tan sencillo.
Por otro, caés en los típicos problemas del utilitarismo de Bentham o la historia de Justine del Marqués de Sade. Si maximizás la suma de las felicidades, algo que haga un poco feliz a muchos pero muy infeliz a una sola persona sería aceptable (en el ejemplo de Justine, muchos hombres disfrutan de torturarla). El panorama se complica…
Maximizar la equidad en la distribución de la riqueza es menos efectivo pero más fácil de hacer y más fácil de medir. En realidad un escenario intermedio sería tratar de igualar la utlidad marginal del dinero entre todos los habitantes. También es un quilombo pero mediarlo a través del dinero simplifica algo y debería coincidir con el resultado que maximiza la felicidad colectiva. O no?
5 — Andres Schuschny
27/01/2009 05:09 pmGerry,
no creo que la felicidad y su promoción dependa de los políticos en tanto grupo que represente algo, sino del cambio de las estructuras y el modelo político propiamente dicho. En lo personal, creo que lo que debe crearse o re-crearse es un nuevo sentido de ciudadania orientado a la participación y la solidaridad. Ello es sólo posible mediante la gestación de estructuras de gobierno cada vez más descentralizadas: la Glocalización… Ello le confiere a los gobiernos locales, digamos municipalidades y comunas, un rol fundamental. La pregunta sería…, los políticos de hoy, guiados por estructuras de control y mando jerárquico estarán dispuestos a entregar sus cuotas de control y, por ejemplo, descentralizando y distribuyendo sus presupuestos…? El tema da para mucho.
Saludos
A.
6 — Gerry Garbulsky
28/01/2009 02:49 pmAgus: muy bueno lo de Bhutan! En los últimos 10 años han surgido muchas métricas de felicidad (todas muy debatibles) impulsadas por el movimiento de psicología positiva (se vienen algunos posts sobre esto - stay tunned!).
Julio: claramente mi post tiene algo de naive y debe ser visto más que nada como una abstracción… las motivaciones de los gobernantes son bien complejas y seguramente tienen las componentes que decís… mi punto es por qué se habla tanto del crecimiento económico y de la distribución de la riqueza y no se dice nada sobre la felicidad. Tampoco tengo la idea de que el gobierno debe ser responsable por la felicidad de la gente (como tampoco de su riqueza) sino de sentar las bases (”bienes públicos” como la educación, etc.) para facilitar el proceso en los individuos.
Santiago: estoy de acuerdo que la felicidad es más difícil de medir que la riqueza, pero creo que eso no es excusa para no tratar de maximizarla. Por otro lado, como no hay mucha correlación entre felicidad y riqueza (después de satisfechas las necesidades básicas), creo que la riqueza es un mal proxi de la felicidad. Por todo esto, creo que vale la pena ver cómo hacer para medir la felicidad (a la Buthan).
Andrés: la respuesta es “no”. El cambio podría venir de la gente y no del gobierno central cediendo poder en forma gratuita.
7 — gusfai
09/02/2009 11:19 amMe acuerdo de una frase de Woody Allen.
“El dinero no hace la felicidad. Pero produce una sensación tan similar que hace falta un especialista para notar la diferencia”.
8 — Tito
14/02/2009 08:45 pmGerry, buen blog!
Va mi 1er comment, creo que un problema de asignarle al gobierno la tarea de maximizar la felicidad de la población, es que la gente tiene funciones de felicidad muy distintas (la gente valora cosas bien distintas para ser feliz), por lo que un tratamiento centralizado y homogeneo podría llevar a suboptimos.
Mi pensamiento es que la mejor manera de que el gobierno maximize la felicidad de la gente es minimizando la intervención del gobierno en la vida de la gente (coincidiendo con julio) , dado que la gente misma es la que mejor información tiene para maximizar su propia felicidad. Y claramente sí se podría aprovechar eficiencias en escala en puntos en que hay un alto grado de acuerdo en cosa sque nos hacen felices a todos (policia, salud pública, educación, etc).
Abrazooooooooo
9 — Caio Grau Baena
28/02/2009 02:06 pmHola!
Soy amigo de Tito.
Yo más que felicidad, llamaría “paz” al estado óptimo de las personas durante su vida. Que te permite aceptar las cosas buenas y malas, y accionar con serenidad y claridad siempre, para cambiar lo que haga falta cuando haga falta. En esta línea, creo que los gobiernos pueden aportar en cuanto a contenidos de educación, que desde jóvenes tengamos esta noción que la realidad provee solo datos y que la ponderación de bueno o malo es algo que hace la mente. Como tomar algo de filosofía oriental.
Me gustó mucho lo que decís de que el cambio puede venir desde la gente. Creo que inevitablemente si va a haber algún tipo de cambio real solo es posible a través de cambios de conciencia individuales.
Saludos!
10 — Gerry
03/03/2009 10:45 amTito: estoy de acuerdo con que la intervención del gobierno tendría que ser mínima. Sin embargo creo que (como en el caso de la función de maximización de la riqueza y optimización de su distribución) el gobierno tendría que crear los “bienes públicos” que ningún ciudadano (u otras entidades) tiene los incentivos para crear pero que la gran mayoría estaría de acuerdo que es bueno para la sociedad (lo que mencionás de seguridad, salud, educación son típicos ejemplos). El gobierno no tendría la tarea de maximizar la felicidad pero sí la de crear estos bienes públicos para que la gente pueda maximizarla.
Caio: ¡Bienvenido al blog y gracias por el comentario! Me gusta lo que proponés de llamarlo “paz”. Creo que cada uno tiene su definición y esto (como menciona Tito) es una de las dificultades inherentes a este desafío. Pero como digo en mi comentario más arriba creo que esta dificultad no debería ser una excusa para que no podamos plantearnos el desafío y resolverlo.
11 — Manuel
03/08/2009 11:48 pmUn gobierno no debe brindar felicidad, debe controlar la felicidad. Porque una población feliz suena un poco peligroso. Es preferible una población moderadamente procupada y que la TV, por dar un ejemplo, llene ese espacio vacío. Como dijo bayiska en el primer comentario: “Pan y circo, decían los romanos”.