En el artículo El futuro del mundo hace 30 años, conté sobre las predicciones que Isaac Asimov hizo entre 1974 y 1980. Algunas de estas predicciones resultaron acertadas, mientras que en otras lo que sucedió resultó muy distinto de lo que Asimov imaginó. A mi parecer, uno de los grandes aciertos fue el de imaginarse algo muy parecido a Internet. Varios me preguntaron cuán cerca estuvo de describir lo que terminó sucediendo en la web.

Esto es lo que escribió Asimov alrededor de 1975: 

Es posible que la Tierra acabe algún día “cableada” con estas fibras ópticas, y entonces…

Uno podría marcar el número de un periódico, ojear sus páginas e imprimir un facsímil de cualquier página o sección que le interesara leer con más detenimiento. El correo o la información de ventas de un supermercado podría recibirse también por televisión; o a la inversa: escribir cartas y hacer un pedido a un supermercado a través de la pantalla. 

Las bibliotecas de todo el mundo podrían codificarse de tal manera que, tras marcar el código apropiado, cualquier libro, revista, panfleto o documento aparecería en la pantalla de televisión para referencias rápidas; o bien quedar impreso en microficha para referencias más pausadas, o en forma ordinaria para el puro placer de la lectura.

(Sin embargo, llevo el oficio de escritor suficientemente dentro de mí como para insistir, en el marco de esta visión del futuro, que a los autores y editores se les pagará una cuota por cada utilización de sus obras). 

La gente podría supervisar máquinas y fábricas o programar ordenadores que dirigieran el trabajo del mundo, todo ellos por televisión. O también pronunciar conferencias por circuito cerrado con cada participante sentado tranquilamente en su casa.

Asimov hablaba de una red bidireccional de fácil acceso, del comercio electrónico, del conocimiento al alcance de todos, de los derechos de autor, del trabajo a distancia y de las videoconferencias. ¡Bastantes aciertos! Y todavía faltaban al (por lo menos) 20 años para que Internet (como la conocemos hoy) llegue al alcance de mucha gente.

Me quedan un par de ideas dándome vueltas por la cabeza:

  • Asimov no pudo imaginarse el desarrollo de la web 2.0, con la construcción de redes sociales y contenidos generados por los usuarios. El salto conceptual para poder proyectar esto como una consecuencia del desarrollo de la tecnología de fibra óptica en los años 70 era demasiado grande.
  • A pesar de sus aciertos conceptuales, su descripción del futuro usaba las metáforas de la época (la televisión, marcar números de teléfono, las microfichas).

Cuando nos imaginamos qué podría pasar con el impacto en los próximos 30 años de las tecnologías que estamos desarrollando ahora (genética, nanotecnología, etc.), ¿somos capaces de hacer los saltos conceptuales?, ¿podemos pensar más allá de las metáforas actuales?

Creo que no.