airplane-cropped

¿Cuánta gente conocés que le tiene miedo a volar? … y ¿cuánta que le tiene miedo a salir a la calle cada día? Si sos como yo, seguramente conocés muchos más de los primeros que de los segundos.

Veamos si estos miedos son racionales o no… ¿Qué es más riesgoso: tomarme un vuelo de avión o salir a la calle? Veamos algunos números…

Empecemos con los vuelos en avión. Si uno toma un vuelo de una de las 25 líneas aéreas con mejor track record en seguridad, tiene 1 probabilidad en 10 millones de tener un accidente y fallecer en el mismo.

 

Sigamos con “salir a la calle”. Si tomamos las estadísticas oficiales de accidentes en la Argentina, durante 2007, fallecieron en accidentes de tránsito en promedio 22 personas por día. Dado que la población total de la Argentina es algo más de 40 millones, el habitante “promedio” de la Argentina tiene aproximadamente una probabilidad de 1 en 2 millones de fallecer en un accidente de tránsito cada día.

 

Es decir que es aproximadamente 5 veces más probable tener un accidente fatal en un día por las calles de la Argentina que en un vuelo en avión comercial. A pesar de esto, mucha gente se preocupa cuando un ser querido o uno mismo tiene que hacer un viaje en avión, pero muy pocos somos concientes de los riesgos que asumimos al subirnos a un auto o al salir a la calle.

 

Pero, si es mucho más riesgoso salir a la calle (¡por lo menos en la Argentina!) que tomarnos un vuelo de avión, ¿por qué hay mucha gente que tiene miedo a volar y no muchos que requieren años de terapia para vencer los miedos de salir a la calle? Un par de hipótesis:

1) Tendemos a tener más miedo de aquellas cosas sobre las que percibimos no tener control (como el avión) que de aquellas en las que creemos poder controlar todo (por ejemplo el automóvil… dicho sea de paso, esta percepción es falsa… ya que al manejar, muchos de los riesgos están relacionados con el accionar de otros conductores),

2) Tenemos un sesgo hacia el optimismo cuando sentimos que las cosas dependen de nosotros, ya que creemos que somos mejores que los otros (paradójicamente, en muchas encuestas sobre distintos temas la gran mayoría de los encuestados dice ser mejor que el promedio en muchas habilidades personales). Este sesgo nos hace subestimar los riesgos de aquellas cosas que creemos controlar.

 

La idea no es que de ahora en más desarrollemos la fobia de salir a la calle (¡aunque no nos vendría mal tener un poco más de miedo!), sino que pongamos en perspectiva los riesgos relativos de las cosas que hacemos… y ¡ojalá que algunos se vuelvan a animar a volar!

 

Foto: The Shane H’s