Tocame, soy tuyo
Todos los eneros se hace en Sídney, Australia, el Sydney Festival. Éste es un festival artístico, como los de muchas otras ciudades del mundo, e incluye numerosas muestras de música, danza, circo, teatro y artes visuales. La gran mayoría de las muestras son gratuitas y las que son pagas son bastante accesibles. En la edición de 2009, los organizadores introdujeron una innovación que me gustó.
En muchas esquinas de la ciudad pusieron pianos con la inscripción “Play me, I´m yours” (”tocame, soy tuyo”). La idea es que cualquiera que tuviera ganas y coraje, podría tocar el piano en la calle. Cuando pasé por el piano de la foto, apareció este flaco, se sentó y tocó la Sonata 23 de Beethoven, “La Apassionatta”. Todavía se me pone la piel de gallina cuando me acuerdo. Si quieren escucharla vean este video en youtube.
A pesar de que seguramente la interpretación del flaco de Sídney no fue tan sofisticada como la del video de youtube, el contexto la hizo muy especial. De a poco se fue juntando gente alrededor del piano y para cuando terminó, tuvo una ovación como pocas veces vi en salas de conciertos. No sé si había escuchado esta pieza antes en vivo, pero esta vez para mí la hizo memorable.
Creo que este tipo de iniciativas pueden generar un gran impacto en la gente (por lo menos a mí me impactó mucho). La cercanía, el alcance y el contenido emocional son muy distintos a los que se pueden lograr en contextos más formales.
Otros se animaban con muchas menos herramientas. La mujer en esta foto no tenía la destreza del anterior, pero igual se aninó y varios la siguieron y alentaron.
¿Qué ejemplos como éste tenemos en nuestras ciudades? ¿Podemos hacer más de estas cosas?
Fotos: Gerry Garbulsky




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1 — Carlos Miceli
12/02/2009 12:42 pmGerry, antes que nada, que envidia que tengo de que hayas podido estar allí!
Ahora sí, al post en concreto:
Si no me equivoco Santiago en su blog había mostrado el video de Paul Potts, ganador del American Idol de Inglaterra, o algo así, quien era un vendedor de celulares con una voz absolutamente infartante. Cantó Nessun Dorma, y la ovación fue impresionante.
Ahora, me parece a mí, que las ovaciones en estos casos “comunes”, ocurre justamente por eso. Porque son comunes. Porque son familiares. Porque nos sentimos identificados. Porque lo sentimos alcanzable.
Nos da mucho más placer (y menos envidia) ovacionar a alguien como nosotros que a alguien que vive de eso. Un plomero que toca el piano como los dioses, es mucho más impresionante que un pianista que toca el piano como los dioses.
Como siempre, disfruté mucho de tu psot. Abrazo!
2 — Pequeño contra post « On Gus
21/02/2009 08:22 pm[...] contra post Posted by gusfai under Stepping back Este es un pequeño contra-post a tocame, soy tuyo, un post reciente de Gerry Garbulsky donde comenta las sensaciones que le produjo uno de los [...]
3 — Gerry
03/03/2009 10:32 amCarlos: estoy de acuerdo. El efecto es tanto más grande cuando son de personas “comunes” las que nos sorprenden con este tipo de “performances”.
Gusfai: ¡Gracias por tu “contra post”! Me fascina esto de debatir estos temas de esta manera. Le da a la discusión otra profundidad que la que típicamente tenemos en las charlas de café. Estoy de acuerdo que hay mucho que podemos ver y hacer en Buenos Aires. Pero creo que podemos hacer mucho más y podemos lograr mucha más participación en lo que ya hacemos.